viernes, 28 de enero de 2011

Céline

Celine

Cincuenta años después de su muerte a causa de un aneurisma cerebral (concretamente el 1 de julio de 1961), Louis Ferdinand Auguste Destouches, conocido universalmente como Céline, sigue siendo denostado.

Presionado por diversas asociaciones (entre ellas la FFDJF, una agrupación de hijos de deportados judíos, y su abogado, el popular Serge Klarsfeld), el ministro de Cultura francés, Frédéric Mitterrand, ha descartado a Céline de la lista de homenajes que la República Francesa tenía preparada para este año. Mitterrand ha hecho hincapié, en una declaración pública, en que “el hecho de haber puesto su pluma a disposición de una ideología repugnante (…) no se inscribe en el principio de las celebraciones nacionales”, aunque también recalcó que la importancia de Céline dentro de las letras francesas está fuera de toda duda.

Ambas posturas enfrentadas, la de destacar su calidad como literato y censurar sus opiniones políticas, que le llevaron a ser considerado oficialmente como colaboracionista nazi y condenado a muerte, aunque finalmente se le perdonó, son totalmente lógicas. La importancia de Céline como escritor está fuera de toda duda. Su polémica personalidad ayudó a darle un importante empuje a su obra, de la que habría que destacar su novela, Viaje al fin de la noche (Voyage au bout de la nuit, 1932), publicada a principios de la década más convulsa del siglo. En esta novela, en parte autobiográfica, se narra la vida de Ferdinand Bardamu, un personaje que comparte muchas vivencias con el Céline histórico, entre ellas su participación en la I Guerra Mundial y su introducción al mundo de la medicina. Viaje al fin de la noche ha sido referida por muchos autores posteriores como una fuente de inspiración, entre otros Charles Bukowski, Joseph Heller y Kurt Vonnegut, quien reconoció que la novela fue esencial para Palm Sunday, una obra recopilatoria de historias cortas, ensayos y cartas.

No habrá, pues, homenaje para Céline en 2011. Y, una vez más, la polémica está servida. Después de todo, por mucho que repugne la militancia política del autor, ¿no es censurable que se le nieguen sus méritos literarios hasta el punto de forzar a las autoridades de su país a excluirlo de los homenajes?

(Texto original en Lecturalia)

2 comentarios:

  1. ¿Cuándo el ser humano dejará de jugar el horrible papel de parecer bueno en público? No me explico que a este tema se le sigan dando vueltas. ¿por qué no admitir de una vez que parte del encanto de Céline son sus ideas?

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  2. Y... habrá que convencer a ese lobby que está presionando (con éxito) en las altas esferas. Pero no los veo muy propensos a entrar en razones, la verdad.

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